El amor de mi vida se tomo otro "bondi"
EL AMOR DE TU VIDA ACABA DE SALIR DEL ANDEN.
MATCH.COM
El cartel estaba por todas partes, en todas las estaciones del metro; esa publicidad subliminal que hace que creamos ser los dueños de nuestras decisiones, eso de que compramos deseos y no necesidades.
En este caso se trataba de explotar la sensación tan familiar respecto a que el amor de nuestra vida se tomó otro "bondi", otro autobús, que pasó por nuestro lado y nos lo perdimos irremediablemente, por cuestión de segundos y ha desaparecido entre la gente dejándonos solos para siempre.-
Y eso, estemos o no acompañados en la vida real, que estr acompañado no significa muchas veces más que soledad compartida.
Lo que seguía en el anuncio era el nombre de un portal de internet que mueve miles de contactos diarios en infinidad de países.
Ella sonrió, tenía 35 años y era una adicta a match.com, una página de contactos.
Le costaba recordar como había comenzado exactamente, pero llevaba tres años invirtiendo tiempo y dinero a un promedio de cuatro horas diarias y 200 euros semestrales: inventar perfiles, retocar fotografías, renovar suscripciones, contestar mensajes y enviarlos, acordar encuentros.
Se había convertido en una mezcla de sherlock holmes y sigmund freud con un toque cutre.
A la hora de descubrir mentiras, de intuír relaciones excitantes, de descartar candidatos; había pasado por todo, se había hecho pasar por hombre, tenía dos personalidades, una casera y otra más sofisticada, frecuentaba siempre los mismos bares; había viajado para citas a ciegas, incluso fuera del país,había huído, se había desilusionado, enamorado y desanomorado, todo a la velocidad de la luz y con un estilo descafeinado y andrógino dentro y fuera de la cama.
Cuando alguno de esos encuentros parecía interesante y amenazaba con dejar de ser ocasional para convertirse en tangible, la tentación reaparecía: ¿ Y si por quedarse
con A se perdía de conocer a C, D, F??
Imposible: había que seguir buscando.
El amor de su vida acababa de salir del andén ¿pero en qué dirección?
jueves, mayo 11, 2006
lunes, abril 24, 2006
Una vez más había cometido una tontería, con mi costumbre de escribir cartas muy espontáneas y enviarlas enseguida.Las cartas de importancia hay que retenerlas por lo menos un día hasta que se vean claramente las posibles consecuencias.
Quedaba un recurso desesperado, !el recibo! Lo busqué en todos los bolsillos, pero no lo encontré.........Volví correindo al correo, sin embargo y me puse en la fila de las certificadas.
Cuando llegó mi turno, pregunté a la empleada, mientras hacía un horrible e hipócrita esfuerzo por sonreír:
-¿No me reconoce?
La mujer me miró con asombro: seguramente pensó que era loco. Para sacarla de su error, le dije que era la persona que acababa de enviar una carta a la estancia Los Ombúes...........
....-.Perdi el recibo- expliqué.
No obtuve respuesta.
-Quiero decir que necesito la carta y no tengo el recibo-agregué.
La mujer y el otro empleado se miraron, durante un instante, como dos compañeros de baraja.
-¿Usted quiere que le devuelvan la carta?
-Así es
--¿Y ni siquiera tiene el recibo?
Tuve que admitir que , en efecto no tenía ese importante documento. .......
-Es completamente imposible....el reglamento es terminante.
. El reglamento como usted comprenderá señora debe de estar de acuerdo con la lógica-exclamé con violencia.........
.....-el reglamento no puede ser ilógico:...si yo despacho una carta y al instante vuelvo a pedir que me la devuelvan porque me he olvidado de algo esencial, lo lógico es que se atienda mi pedido.¿O es que el correo tiene empeño en hacer llegar cartas incompletas o equivocas? Es perfectamente claro y razonable que el correo es un medio de comunicación no de complulsión: el correo no puede obligar a mandar una carta si yo no quiero.
-Pero usted lo quiso
-!Si!-grité- !pero le vuelvo a repetir que ahora no lo quiero!
-No me grite no sea maleducado, ahora ya es tarde.
Ernesto Sábato- El túnel
Quedaba un recurso desesperado, !el recibo! Lo busqué en todos los bolsillos, pero no lo encontré.........Volví correindo al correo, sin embargo y me puse en la fila de las certificadas.
Cuando llegó mi turno, pregunté a la empleada, mientras hacía un horrible e hipócrita esfuerzo por sonreír:
-¿No me reconoce?
La mujer me miró con asombro: seguramente pensó que era loco. Para sacarla de su error, le dije que era la persona que acababa de enviar una carta a la estancia Los Ombúes...........
....-.Perdi el recibo- expliqué.
No obtuve respuesta.
-Quiero decir que necesito la carta y no tengo el recibo-agregué.
La mujer y el otro empleado se miraron, durante un instante, como dos compañeros de baraja.
-¿Usted quiere que le devuelvan la carta?
-Así es
--¿Y ni siquiera tiene el recibo?
Tuve que admitir que , en efecto no tenía ese importante documento. .......
-Es completamente imposible....el reglamento es terminante.
. El reglamento como usted comprenderá señora debe de estar de acuerdo con la lógica-exclamé con violencia.........
.....-el reglamento no puede ser ilógico:...si yo despacho una carta y al instante vuelvo a pedir que me la devuelvan porque me he olvidado de algo esencial, lo lógico es que se atienda mi pedido.¿O es que el correo tiene empeño en hacer llegar cartas incompletas o equivocas? Es perfectamente claro y razonable que el correo es un medio de comunicación no de complulsión: el correo no puede obligar a mandar una carta si yo no quiero.
-Pero usted lo quiso
-!Si!-grité- !pero le vuelvo a repetir que ahora no lo quiero!
-No me grite no sea maleducado, ahora ya es tarde.
Ernesto Sábato- El túnel
domingo, abril 23, 2006

La fille sur le pont
"Parece usted alguien que está a punto de cometer algo estúpido".
La voz del hombre pareció sonora y grave, en el Puente de la Guillotière, suavemente iluminado por una luna llena que asomaba detrás de la Iglesia de la Verge de Fouvriere, en lo alto del Vieux Lyon.
Eran casi las dos de la madrugada, hacía frío a pesar de lo avanzado del mes de Abril.
La joven, sentada sobre el borde de la barandilla, con sus piernas balanceándose en el vacío,y vestida con ligera ropa deportiva, giró la cabeza en dirección a esa voz que parecía surgir de la nada, tan absorta estaba en el movimiento rápido del agua, que no había oído sus pasos.
No tenía más de veinte años, su cabello pelirrojo, cortísimo y despeinado, enmarcaba un rostro poblado de pecas. Sus ojos enormes y grises con destellos verdes observaron al hombre.
Aparentaba unos cuarenta y tantos, canoso sin exagerar y con las arrugas justas en los lugares precisos. Lo juzgó atractivo, con una aire a lo Humphrey Bogart.
La chica amaba el cine, sobre todo las pelis antiguas, esos gestos ampulosos, esas frases hechas "siempre nos quedará París", por eso había dejado su tranquila vida en le Perreòn, la seguridad de la empresa familiar, para subir a Lyon a estudiar cine.
"Sea lo que sea que la motiva, no merece el precio que parece dispuesta a pagar"; continuó el hombre.
La joven arqueó las cejas y volvió a mirar las frías aguas del Rhône.
"En todo caso si desea hacerlo, yo puedo proponerle una forma más estética; imaginar ese cuerpo hinchado y violeta flotando allí abajo me espanta", dijo mientras encendía
un cigarrillo.
Solo le faltaba la gabardina de cuello levantado y un sombrero de lado, la joven sonrió levemente mientras pensaba en esto y se inclinó hacia adelante.
El hombre ´casi gritó esta vez: "No lo haga".
La chica sintió, por primera vez en el día, en los últimos días que algo valía la pena. Su caminata por la ciudad desierta, hasta llegar al puente, sin un duro y sin plan para conseguir apenas lo suficiente para un día ,hasta se había borrado la sensación de hambre para transformarla en cansancio, ¿físico?¿moral?, no lo sabía, tampoco había notado que estaba conversando con una desconocido que, era claro, pensaba que se suicidaría como en la peli francesa; una mujer joven, bonita, un puente, un hombre.
La joven tomó impulso y se lanzó al vacío.
El sonido de un arnés al tensarse rompió el monótono correr del agua.
!Corten!
Tres personas aparecieron corriendo desde la otra entrada al puente, uno de ellos se apresuró a ayudar a la chica a subir.
!Uf! tendremos que repetir la escena!!será posible que no puedas concentrarte ni un minuto?!,la retó.
La chica miró hacia el interior del puente apenas alcanzó la barandilla.
Pero el hombre ya había desaparecido.
lunes, marzo 27, 2006

24 de marzo de 1976/2006
30 años del Golpe militar II
Los velorios son casi acogedores cuando llega la madrugada.
Cuando todos ya se han ido o todavía no han llegado y nos quedamos solos con el muerto, nosotros y algún otro muy cercano.
Es casi una invitación a la charla íntima, al recuerdo, a una melancolía que de tan dulce es casi felicidad.
Adela pensaba cosas similares a éstas, en la fría noche de Julio del 2005, en una casa de velatorios de Bella Vista, en el conurbano bonaerense, en la Argentina del pos- derrumbe económico, parada frente al ataud protagonista del evento.
Su padre había muerto a los 75 años, luego de tres de luchar contra un cáncer de huesos que consumió energía y los restos de los ahorros familiares que habían sobrevivido al naufragio.
Y nunca tan bién usada la metáfora.
La vida de Adela, que ya contaba 32 años, había transcurrido siempre entre San Miguel
y Bella Vista, cerca de Campo de Mayo, el recinto de uno de los mayores asentamientos del ejército.
No recordaba lo que su hermano mayor le solía comentar respecto de que antes habían vivido en Zárate, en un barrio militar y que un día las cosas parecieron mejorar notablemente y pudieron entrar en la casa de su infancia.
Para la misma época, un piso precioso, en Mar del Plata cerca de la Avenida Colón, pasó también a formar parte del patrimonio familiar.
Su padre, el teniente coronel Espinosa, médico militar, después de cumplir una poco interesante carrera, "compró" esa vieja quinta en Bella vista y la fué arreglando de a poco.
La casa tenía un jardín enorme que ayudaba a Adela a pasar las largas tardes de verano jugando sola, porque su papá le impedía visitar o invitar amigas.
Recordaba, tiesa por el frío y por el espanto de comprender todo de golpe, los frecuentes cambios de colegio sin razones aparentes, esa vieja historia de la pérdida de un baúl en una mudanza.Baúl en el qué, supuestamente, estaban todas sus fotos de pequeña y la foto que siempre había deseado ver, la de su madre embarazada de ella.
Es cierto que eran un poco mayores para tener una hija tan pequeña aunque había sido bonito ser hija de un militar, aunque no lo fuera de carrera; esa adolescencia en el ambiente del círculo naval donde una vez al año se hacían las fiestas de los cadetes de la Escuela de Mecánica de la Armada, no le había disgustado, a pesar de que su abuelo
también militar, solía decir por lo bajo, aunque no lo suficiente que "no sabía llevar el vestido largo".-
Por eso le costó aceptar los cambios de después del 83, cuando comenzaron a tener
menos dinero, a pesar de que su padre continuaba viajando a Estados unidos y luego de cada viaje, venían unos meses de desahogo.
Cuando inició la carrera de sociología, esos silencios largos que poblaban la mesa familiar se transformaron en sórdidas disputas, referentes a la inutilidad de lo que hacía, desprecio que no hizo más que aumentar su interés por saber.
No sabía qué, pero algo le decía que debía enterarse, enterarse de porqué las cosas habían ido como habían ido, cuestionar, teorizar.
Se sintió más sola que nunca.
A sus 23 años su madre murió; esa mujer arrogante y soberbia, siempre dispuesta a pedir un poco más y a la que no se parecía en nada, había dejado éste mundo con la mirada fija en ella, luego de señalarle un cajón de la cómoda.
Todavía en ese momento, nueve años después, no entiende por qué tardó tanto tiempo en animarse a abrir el sobre en donde, finalmente, pudo ver a una Adela de poco más de dos años de la mano de una joven de pelo largo y lacio y sonrisa idéntica a la suya, sentada en un rincón del jardín de la casa de Bella vista; unas líneas garabatedas en el dorso, aclaraban: Para Carlos con amor, de su hija y su mujer que lo extrañan, Febrero de 1976.
Esa foto es la que sostiene esa noche en su mano.
Con un breve movimiento, casi imperceptible, la deja debajo de la cabeza de su padre.
Cualquiera que observase la escena, hasta podría creer que se trata de una caricia.
Una mueca parecida a una sonrisa sino fuera porque es de dolor contrae su rostro. Sale al aire frío de la noche. En alguna parte quedan más muertos para enterrar .--
24 de Marzo de 1976/2006
30 años del golpe militar
LA VERDAD ES LA UNICA REALIDAD
Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también esta
la realidad: la única irreal
es la reja; la libertad es real, aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia,
al de la explotación o de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos,
de estos hijos aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados
en el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente el
presente, pero pertenecen a la realidad.
La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora,
de la inocencia estival: son la realidad,
como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha hacia la
victoria o hacia la muerte,
que tropieza, que aprende a defenderse, a
rescatar lo suyo, su realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.
Francisco "Paco" Urondo
(Periodista, escritor, militante Montonero, caído en combate en junio de
1976)
30 años del golpe militar
LA VERDAD ES LA UNICA REALIDAD
Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también esta
la realidad: la única irreal
es la reja; la libertad es real, aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia,
al de la explotación o de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos,
de estos hijos aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados
en el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente el
presente, pero pertenecen a la realidad.
La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como
la esperanza rescatada de la pólvora,
de la inocencia estival: son la realidad,
como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha hacia la
victoria o hacia la muerte,
que tropieza, que aprende a defenderse, a
rescatar lo suyo, su realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.
Francisco "Paco" Urondo
(Periodista, escritor, militante Montonero, caído en combate en junio de
1976)
jueves, marzo 23, 2006
Botellones y universidades
Algo huele mal en el primer mundo. Intentaré no ponerme dramática ni catastrofista, pero que le pasa a los adolescentes de España y lo peor ¿Que les pasa a los adultos de España?
Una convocatoria anónima, repicada por telefonos móviles e internet para encontrarse, juntarse, divertirse, tomar alcohol, en esa versión cutre de la salida marchosa.
Pero algunas autoridades aprovechan en algunas comunidades para organizar un megaevento que poco se diferencia de cualquier festival de rock.
en otras partes, como en Barcelona, destrozos, enojo, provocación.
El botellón es, en Andalucía, una costumbre aceptada y casi obvia, favorecida por el estilo de vida, el clima.¿En que momento y para qué alguien la pretende convertir en un producto sociológico?.
Hoy he leído que están organizando una "megaorgía" en A Coruña...lo mismo que con el botellon perooooo........
Mientras tanto en Francia, rompen todo también por algo lejanamente parecido a aquella primavera del 68.
"la imaginación al poder".Suena a chiste de humor negro
Algo huele mal en el primer mundo. Intentaré no ponerme dramática ni catastrofista, pero que le pasa a los adolescentes de España y lo peor ¿Que les pasa a los adultos de España?
Una convocatoria anónima, repicada por telefonos móviles e internet para encontrarse, juntarse, divertirse, tomar alcohol, en esa versión cutre de la salida marchosa.
Pero algunas autoridades aprovechan en algunas comunidades para organizar un megaevento que poco se diferencia de cualquier festival de rock.
en otras partes, como en Barcelona, destrozos, enojo, provocación.
El botellón es, en Andalucía, una costumbre aceptada y casi obvia, favorecida por el estilo de vida, el clima.¿En que momento y para qué alguien la pretende convertir en un producto sociológico?.
Hoy he leído que están organizando una "megaorgía" en A Coruña...lo mismo que con el botellon perooooo........
Mientras tanto en Francia, rompen todo también por algo lejanamente parecido a aquella primavera del 68.
"la imaginación al poder".Suena a chiste de humor negro
lunes, marzo 13, 2006

Crema catalana III
Cosas que nunca haremos juntos:
. Ensayar las mil y una formas de preparar el pesto
. Aprender los secretos de la fotografia digital y presentarnos a un concurso
. Horrorizarnos frente a una peli de Kim ki duk, un sábado a la noche, tirados en el
sofá, mientras comemos pizza y empanadas de humita y tomamos una botella de Rioja
. Cambiar los muebles de lugar
. Ver amanecer en Pollensa una fría mañana de domingo en Diciembre
. Lo mismo pero en Julio
. Visitar un sex shop y comprarnos algun juguete
. Usarlo
. Jugar al ajedrez
. Armar nuestro propio portal y convertirlo en exito
. Reirnos
. Pelearnos
. Jurar que nunca más nos reconciliaremos
. Reconciliarnos
. Explorar nuestras respectivas parcelas de vida y sentir que casi somos felices
haciéndolo
. Viajar en el transiberiano
. Prestarnos libros
. Calentarnos los pies en una noche de invierno
. Leer la historia de los cátaros en voz alta y en catalán
. Envejecer juntos
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